Por qué las notas sobre 10 ya no significan nada (y cómo puntuamos nosotros)
Un 7 debería ser un notable. En la prensa de videojuegos, un 7 es casi un insulto. Algo se rompió por el camino y aquí explicamos cómo lo resolvemos.
En este artículo (4 apartados)
Vamos a mojarnos, que para eso está esta sección. El sistema de puntuación de los videojuegos está roto, y llevamos tanto tiempo con él roto que ya casi nadie lo cuestiona. Un 7 sobre 10, que en el colegio era un notable del que presumir, en un análisis de videojuegos se lee como “flojito, mejor no lo compres”. Y eso no tiene ningún sentido.
La inflación de notas
Lo que ha pasado es sencillo: durante años, casi todo lo que valía la pena ha vivido en la franja del 8 al 10. La escala real se ha comprimido a tres números. Un juego notable, competente, que hace bien lo que promete, cae al 7 y de repente parece un fracaso. Resultado: hay contratos que atan los bonus de un estudio a la media de Metacritic —el caso más citado es el de Obsidian, que se quedó sin el suyo por Fallout: New Vegas al sacar un 84 cuando necesitaba un 85—, y los lectores aprenden a desconfiar de cualquier cosa por debajo del sobresaliente.
El problema no es el número. El problema es que el número ha sustituido al criterio. Es más fácil mirar un “88” que leer por qué un juego es para ti o no.
Lo que una nota no te puede decir
Una nota no te dice si un juego encaja contigo. Un roguelike durísimo puede ser un 9 para quien busca reto y un 5 para quien quiere desconectar veinte minutos. Un mundo abierto de 120 horas es un sueño para unos y una condena para otros. La cifra los mete a todos en el mismo saco.
Tampoco te dice en qué estado llega el juego el día uno, cuánto respeta tu tiempo, o si el precio se corresponde con lo que ofrece. Todo eso —que es lo que de verdad decide si lo disfrutas— se pierde detrás de un decimal.
Cómo lo hacemos aquí
En este blog la nota existe, sí, pero siempre va con un veredicto en texto. El número es un resumen, no la reseña. Y nos apoyamos en tres reglas:
- La nota nunca va sola. Va con qué priorizamos, qué nos gustó y qué no, y para quién creemos que es.
- Decimos si lo hemos jugado y las plataformas en las que lo probamos. Sin eso, una opinión vale poco.
- Distinguimos la recepción general de nuestro veredicto. Las notas orientativas del catálogo reflejan cómo lo ha recibido la crítica; el veredicto propio es el que firmamos cuando de verdad nos hemos sentado a terminarlo.
Tienes el detalle de la metodología en la página de cómo puntuamos. No es perfecta —ningún sistema lo es—, pero al menos es honesta sobre sus límites.
Lo que te pedimos
Lee la nota si tienes prisa, pero quédate con el texto si te importa el juego. Y si alguna vez ves aquí un 7, léelo como lo que es: un juego que probablemente merezca la pena para el público adecuado, no un cadáver. La cifra abre la puerta; el criterio es lo que hay dentro.
Fuente: Game Developer — Obsidian y el bonus de Fallout: New Vegas.