Análisis de The Legend of Zelda: Tears of the KingdomLa secuela imposible
Islas en el cielo, un subsuelo en tinieblas y una Ultramano para construir lo que se te ocurra: la secuela de Breath of the Wild que convierte Hyrule en un cajón de arena.
Switch 2 En este artículo (10 apartados)
Este es un análisis de autor. Lo hemos jugado y terminado, y la nota es nuestra: le damos un 10,0, por encima de la valoración general de la crítica (Metacritic 96). El análisis recoge también lo que más ha destacado la prensa. Puedes ver cómo puntuamos en cómo puntuamos.
La secuela imposible de una obra maestra
Breath of the Wild había reinventado el mundo abierto y parecía un techo difícil de superar. Tears of the Kingdom (Nintendo) no solo lo iguala: en muchos aspectos lo desborda, apoyándose en una idea tan simple como demencial: darte herramientas para que construyas casi cualquier cosa y dejar que el mundo reaccione.
Volver a Hyrule, hacia el cielo y el abismo (sin spoilers)
Tras un cataclismo, Hyrule ha cambiado: han aparecido islas flotantes en el cielo y un vasto subsuelo en tinieblas, además de una superficie transformada por los acontecimientos. Link y Zelda investigan un mal ancestral que despierta bajo el castillo. La narrativa sigue siendo en buena parte opcional y ambiental, pero tiene más presencia que en BOTW y deja momentos memorables. La gran novedad es estructural: tres capas de mundo interconectadas.
Ultramano: construir es jugar
La revolución está en los nuevos poderes de Link, con Ultramano a la cabeza: puedes pegar objetos entre sí para construir vehículos, puentes, máquinas o artilugios absurdos que resuelvan un problema a tu manera. Sumado a Combinación (fusionar objetos a tus armas y flechas), Retroceso e Infiltración, el juego se convierte en un cajón de arena de creatividad casi ilimitada: hay mil formas de cruzar un abismo, derrotar a un enemigo o resolver un santuario, y casi todas funcionan. Esa libertad —y la física consistente que la sostiene— es de lo más asombroso que ha logrado el diseño de videojuegos.
Una lanza con un colmillo pegado
El combate hereda la base de BOTW y la enriquece con Combinación: pegas rocas, colmillos o dispositivos a tus armas y flechas para crear armamento adaptado a cada enemigo, lo que además mitiga (sin eliminarlo) el polémico sistema de durabilidad. Los enemigos son más variados y los enfrentamientos invitan a improvisar trampas o vehículos de guerra. Sigue premiando la inventiva por encima de la fuerza bruta.
Santuarios, cielo y subsuelo
Ampliar corazones y resistencia vuelve a depender de los santuarios, de nuevo más de un centenar y con puzles ingeniosos. La exploración es inagotable: las tres capas esconden mazmorras, secundarias y secretos sin los iconos invasivos de otros mundos abiertos, y el clásico “voy a ese punto… y esto de camino” sigue siendo igual de adictivo.
Templos en el orden que quieras
Avanzas hacia los grandes objetivos —las regiones y sus templos, ahora más cercanos a las mazmorras clásicas— en el orden que prefieras. Es un juego enorme que rara vez se siente vacío. Su mayor “pero” estructural es que reutiliza el mapa de superficie de BOTW, aunque lo transforma lo suficiente y lo complementa con cielo y subsuelo como para que se sienta nuevo.
Física de construcción en una Switch
Artísticamente mantiene el estilo de acuarela de BOTW, ahora con más densidad y efectos: que toda esa física de construcción funcione en la Switch original es casi un milagro técnico, aunque se note que le pide a la consola más de lo que puede y haya caídas puntuales en las escenas más recargadas. La banda sonora vuelve a apostar por lo ambiental, con temas memorables en los momentos clave, y las escenas llegan con doblaje al castellano.
Cuánto esconde Hyrule
Es descomunal: la historia principal ronda las 50-60 horas, y completarlo todo se va muy por encima de las 100-150. La libertad para enfocar cada reto dispara además la rejugabilidad.
La Nintendo Switch 2 Edition
Desde el 5 de junio de 2025 existe la Nintendo Switch 2 Edition, que sube la resolución, mejora la fluidez, añade compatibilidad con HDR, acorta las cargas y se integra con la aplicación Zelda Notes. Si tienes la consola nueva, es la mejor forma de jugarlo.
Conclusiones
Tears of the Kingdom coge el mundo abierto que ya había redefinido BOTW y lo multiplica con la construcción, la combinación de objetos y tres capas de Hyrule. Reutiliza el mapa base y mantiene la durabilidad de armas, pero su libertad para resolver cada problema a tu manera no la ofrece nadie más.
- Cómpralo sin dudar si: disfrutas inventando soluciones absurdas (un puente con troncos, un coche con ventiladores) y quieres un mundo que casi siempre las acepte.
- Piénsatelo si: ya recorriste de arriba abajo el Hyrule de BOTW y no te apetece volver a su superficie, o no toleras que las armas se rompan.
Empieza por el análisis de Breath of the Wild. Consulta su ficha en el catálogo.
¿Cuál es el cacharro más loco que has construido con Ultramano? Te leemos.
Fuentes: The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom (Metacritic) · Nintendo ES (Nintendo Switch 2 Edition) · DoblajeVideojuegos.es.
En imágenes
Ficha técnica
- Desarrollador
- Nintendo EPD
- Distribuidor
- Nintendo
- Lanzamiento
- 12 de mayo de 2023 · 5 de junio de 2025 (Nintendo Switch 2 Edition)
- Plataformas
- Nintendo Switch · Nintendo Switch 2 Edition
- PEGI
- 12
- Jugadores
- 1
- Textos
- Español
- Voces
- Español (secuencias puntuales)
- Duración
- 60-100+ horas
- Precio en GAME
- 59,99 € (nuevo)
Veredicto
Una secuela colosal que multiplica la libertad de BOTW con la construcción y tres capas de mundo.
A favor
- Libertad y creatividad ilimitadas con Ultramano
- Hyrule por tierra, cielo y subsuelo: exploración inagotable
- Física y 'química' del mundo llevadas más lejos aún
- Cientos de horas sin apenas relleno
En contra
- Reutiliza el mapa base de Breath of the Wild
- La durabilidad de armas sigue sin gustar a todos