PARTIDA SECRETA.
Análisis

Análisis de The Legend of Zelda: Breath of the WildEl juego que reinventó el mundo abierto

Si ves una montaña, puedes escalarla: Nintendo tiró las reglas de Zelda y del mundo abierto con un Hyrule que premia la curiosidad. Hoy, en su Nintendo Switch 2 Edition, sigue igual de fresco.

Actualizado el 17 min
Un paisaje de lago y acantilados en Hyrule en The Legend of Zelda: Breath of the Wild Switch 2
Imagen: © Nintendo. Captura oficial del juego (nintendo.com)
En este artículo (9 apartados)

Este es un análisis de autor. Lo hemos jugado, y la nota es nuestra: le damos un 9,7, en línea con la crítica (Metacritic 97). El análisis recoge también lo que más ha destacado la prensa. Puedes ver cómo puntuamos en cómo puntuamos.

El juego que reinventó el mundo abierto

Pocos juegos han cambiado tanto una industria. The Legend of Zelda: Breath of the Wild (Nintendo, 2017) reinventó el mundo abierto: tiró por la borda las convenciones del género —los iconos invasivos, los muros invisibles, la mano que te guía— para devolver algo casi perdido, la pura libertad de explorar y el asombro del descubrimiento.

Despierta en un Hyrule desconocido (sin spoilers)

Link despierta tras un sueño de cien años en un Hyrule devastado por el Cataclismo, sin apenas recuerdos, y con un objetivo lejano: derrotar a Ganon. Y a partir de ahí… el juego te suelta. La narrativa es opcional y ambiental (recuerdos que reconstruyes a tu ritmo), porque la verdadera historia la escribes tú explorando. Esa sensación de estar solo ante un mundo enorme, misterioso y lleno de posibilidades es el corazón de la experiencia.

Libertad radical

La gran revolución es la libertad total: desde que sales de la meseta inicial, puedes ir a cualquier parte que veas, incluido el castillo de Ganon directamente si te atreves. No hay caminos obligados. Ves una montaña en el horizonte, y puedes escalarla. Ves algo interesante a lo lejos, y puedes ir. Esa promesa de “si lo ves, puedes llegar” —sostenida por un diseño de mundo prodigioso— genera una exploración movida por la curiosidad genuina, no por marcadores en un mapa. Pocos mundos abiertos han confiado tanto en el jugador.

La “química” del mundo

El otro pilar es el motor de física y “química”: el mundo funciona con reglas coherentes que puedes aprovechar de mil formas. El fuego se propaga y crea corrientes ascendentes; el metal atrae rayos; el hielo, el viento y la electricidad interactúan… Con las habilidades de la Piedra Sheikah (bombas, imán, parar el tiempo, crear hielo) y esas reglas, cada problema tiene múltiples soluciones, y el juego celebra tu ingenio en vez de castigarlo. Resolver un santuario de una forma que claramente nadie había previsto es de lo mejor que ofrece.

Santuarios, exploración y combate

La progresión gira en torno a los 120 santuarios del juego base (más los de los DLC) (puzles ingeniosos que amplían corazones y resistencia), los coleccionables (semillas Korok), la mejora de armaduras y las cuatro Bestias Divinas. El combate es táctico y físico —esquivas de tempo, uso del entorno— con el polémico sistema de durabilidad de armas que te obliga a improvisar constantemente. La exploración es inagotable: siempre hay un santuario, un secreto o un “¿qué habrá ahí?” que te desvía del camino.

Ganon puede esperar

El ritmo lo marcas tú: vas hacia Ganon en el orden que quieras, o te pierdes explorando durante decenas de horas sin tocar la trama principal. La contrapartida es una historia deliberadamente tenue, contada a base de recuerdos sueltos.

Un Hyrule atemporal

Artísticamente apostó por un estilo acuarela precioso y atemporal que envejece de maravilla, con un mundo enorme y variado (praderas, nieve, desierto, volcán) lleno de vida. La banda sonora, minimalista y ambiental, acompaña la soledad y el descubrimiento con maestría. En Switch 2 se juega mejor que nunca gracias a su Nintendo Switch 2 Edition, con más resolución, una tasa de imágenes más estable y la app Zelda Notes como extra. Llega con textos y voces en español.

Cien horas de Hyrule y precio

Es descomunal: la historia principal puede llevar 30-40 horas, pero completarlo (santuarios, Koroks, exploración) se va por encima de las 80-100. A 59,99 € en GAME, pocas compras dan tanto de sí.

Conclusiones

Nueve años después, Breath of the Wild sigue teniendo algo que casi nadie ha replicado: la sensación de que el mundo no está ahí para que lo marques en un mapa, sino para que lo pruebes. Que las armas se rompan y la historia se cuente a retazos no cambia lo esencial. Imprescindible.

  • Cómpralo sin dudar si: te apetece plantarte en una colina, elegir un punto del horizonte e ir a ver qué hay sin que nadie te lo pida.
  • Piénsatelo si: necesitas objetivos marcados y una trama que tire de ti, o te desespera que tu mejor espada se parta en mitad de un combate.

Consulta su ficha en el catálogo, y tienes la secuela en el análisis de Tears of the Kingdom.

¿Fuiste directo a Ganon o te perdiste explorando? Te leemos.


Fuentes: The Legend of Zelda: Breath of the Wild (Metacritic) · Nintendo Life (Switch 2 Edition) · Universo Zelda (doblaje).

En imágenes

Un Hyrule enorme que invita a ir a cualquier parte © Nintendo. Capturas oficiales del juego (nintendo.com)
Hatelia, uno de los pocos refugios habitados © Nintendo. Capturas oficiales del juego (nintendo.com)

Ficha técnica

Desarrollador
Nintendo EPD
Distribuidor
Nintendo
Lanzamiento
3 de marzo de 2017 · Nintendo Switch 2 Edition: 5 de junio de 2025
Plataformas
Wii U, Nintendo Switch, Switch 2 (Nintendo Switch 2 Edition)
PEGI
12
Jugadores
1
Textos
Español
Voces
Español (secuencias puntuales)
Duración
50-100+ horas
Precio en GAME
59,99 € (nuevo)
9,7Imprescindible

Veredicto

Una obra maestra que reinventó el mundo abierto y la exploración.

A favor

  • Libertad de exploración absoluta, sin precedentes
  • Física y química del mundo que premian la creatividad
  • Sensación de descubrimiento constante
  • Diseño de mundo y dirección artística sublimes

En contra

  • Durabilidad de las armas divisiva
  • Historia y mazmorras (santuarios) más flojas que en otros Zelda