Análisis de God of War RagnarökEl cierre épico de la saga nórdica
Kratos, un Atreus adolescente y el Ragnarök a las puertas: Santa Monica cierra la etapa nórdica con más reinos, mejores jefes y la expansión gratuita Valhalla.
PS5 · PC En este artículo (9 apartados)
Este es un análisis de autor. Lo hemos jugado y terminado, y la nota es nuestra: le damos un 9,1, por debajo de la valoración general de la crítica (Metacritic 94). El análisis recoge también lo que más ha destacado la prensa. Puedes ver cómo puntuamos en cómo puntuamos.
Cerrar una historia empezada por todo lo alto
El God of War de 2018 reinventó una saga de acción frenética convirtiéndola en un drama íntimo sobre la paternidad, y se llevó premios y corazones. La secuela tenía la difícil tarea de cerrar esa historia sin decepcionar. God of War Ragnarök (Santa Monica Studio) lo consigue con una superproducción más grande, más variada y más ambiciosa en todo, aunque juegue sobre seguro en la estructura.
Padre e hijo ante el fin del mundo (sin spoilers)
La profecía del Ragnarök se acerca, y Kratos y su hijo Atreus deben decidir cómo afrontar un final que amenaza los Nueve Reinos, con Odín y Thor como sombras cada vez más presentes. La historia profundiza en la relación entre padre e hijo —ahora un Atreus adolescente que busca su propio camino— y madura los temas del original: el destino, la paternidad, el ciclo de la violencia y la posibilidad de cambiar. El guion, las interpretaciones y unos secundarios memorables (con un Odín magnético) elevan un relato adulto que se atreve con momentos muy emotivos. Conviene haber jugado el de 2018 para disfrutarlo de lleno.
Combate: hacha, caos y precisión
El combate parte de la excelente base de 2018 y la pule y amplía. Kratos alterna el Hacha Leviathan (hielo, control) y las Espadas del Caos (fuego, cadenas, área), a las que se suma una tercera arma que preferimos no destripar, cada una con su árbol de habilidades y su estilo. Es contundente y táctico, con enemigos más variados y unos jefes muy por encima de los del juego de 2018, que eran uno de sus puntos flacos. La sensación de impacto y el ritmo de los combos con la cámara al hombro siguen siendo de referencia en la acción en tercera persona.
Progresión: armaduras, runas y estilo
La progresión combina la subida de nivel con un sistema de equipo profundo: armaduras con estadísticas y efectos, empuñaduras, escudos con comportamientos distintos, y runas de ataque que personalizas. Puedes orientar a Kratos hacia el aguante, el daño, el control o la ejecución, y experimentar con builds. El sistema es más rico que el del original, con suficiente margen para que cada jugador encuentre su estilo sin marear con menús interminables.
Los Nueve Reinos, más abiertos que nunca
Frente al anterior, Ragnarök da acceso a los nueve reinos y a zonas notablemente más abiertas, con actividades opcionales, puzles ambientales y secretos que premian explorar. La campaña es muy dirigida y cinematográfica, salpicada de tramos libres y de secundarias que aquí sí tienen peso e historia propia (algunas, de lo mejor del juego). El ritmo es excelente en los grandes momentos, aunque algún tramo intermedio se apoya demasiado en pasillos guiados y en el ya clásico “aprieta para colarte por la grieta”. La estructura, en general, es muy continuista respecto a 2018: si aquello te encantó, esto es más y mejor; si te cansó, aquí no cambia la fórmula.
Un espectáculo audiovisual
En lo técnico y artístico es apabullante: uno de los juegos más bonitos de PS4/PS5, con una dirección de arte que hace de cada reino un lugar único, animaciones y captura facial de primer nivel y una puesta en escena de plano secuencia (sin cortes de cámara) que sigue impresionando. La banda sonora de Bear McCreary es soberbia y el doblaje al español está a gran altura. Es una superproducción que se nota en cada detalle.
Campaña, endgame y Valhalla
La campaña principal ronda las 25-30 horas, que pasan de 40 si completas secundarias, favores y coleccionables, además del exigente contenido de final de partida. En diciembre de 2023 se sumó Valhalla, una expansión roguelite gratuita que ahonda en Kratos y da un motivo más para volver.
De PS4 a PC
Salió en PS5 y PS4, y en septiembre de 2024 llegó a PC. En PS5 ofrece modos de calidad y rendimiento (con salida a 120 Hz y VRR), cargas rápidas y buen uso del DualSense; la versión de PC amplía las opciones gráficas. Luce de escándalo en cualquiera de ellas.
Conclusiones
God of War Ragnarök está a la altura de lo que tenía que cerrar: mejor combate, un mundo más amplio, una historia más madura y una producción de otro planeta. Su mayor “pero” es no arriesgar en la estructura, aunque con un punto de partida tan alto eso no es mala noticia.
- Cómpralo sin dudar si: terminaste el de 2018 con ganas de saber qué pasa con Atreus y Fimbulwinter, o quieres unos jefes a la altura de la saga.
- Piénsatelo si: los pasillos guiados y las grietas por las que colarse ya te pesaron en el anterior, porque aquí siguen.
Consulta su ficha en el catálogo.
Fuente: God of War Ragnarök (Metacritic).
En imágenes
Ficha técnica
- Desarrollador
- Santa Monica Studio
- Distribuidor
- Sony Interactive Entertainment
- Lanzamiento
- 9 de noviembre de 2022 (PS5/PS4) · 19 de septiembre de 2024 (PC)
- Plataformas
- PS5, PC (jugado en PS5)
- PEGI
- 18
- Jugadores
- 1
- Textos
- Español
- Voces
- Español
- Duración
- 25-40 horas
- Precio en GAME
- 69,99 € (nuevo)
Veredicto
Una superproducción sobresaliente que cierra la saga nórdica por todo lo alto: combate excelente, historia madura y una producción apabullante.
A favor
- Combate mejorado, variado y espectacular
- Historia madura y un reparto de personajes soberbio
- Producción y dirección artística de primerísimo nivel
- Más variedad de reinos y actividades que su predecesor
En contra
- Estructura muy continuista respecto a 2018
- Algún tramo intermedio se apoya demasiado en pasillos guiados